martes, 26 de marzo de 2013

Se prohiben los TAPPERS


El Tupper en Galicia es ilegal




La nueva regulación de los comedores escolares gestionada por la Xunta gallega prohibió la semana pasada el uso de los tuppers, las fiambreras de toda la vida, en los centros educativos impidiendo que los niños puedan comer la comida preparada en sus casas. El motivo, según la Xunta, es garantizar la seguridad alimentaria. Según Jesús Oitavén, Secretario General de Educación, las Administraciones deben velar por “el análisis, trazabilidad y el principio de cautela”.
Y van más lejos diciendo que no son capaces de garantizar estos principios sobre las comidas elaboradas en el hogar situando a la Xunta “ante un riesgo” ante el cual “debe velar porque la comida que se sirva en el centro se haga con todas las garantías de salubridad y nutricionales”.
Tales declaraciones han provocado un aluvión de críticas, tanto es así que hoy miércoles 20 de marzo la Xunta ha decidido dar marcha atrás a la medida. Han anunciado que este año no arbitrarán ninguna medida en este sentido para que puedan coexistir los comedores con la comida llevada de casa por los alumnos. Afirman que estudiarán legalizar los tuppers para el curso que viene.
Pero como llevarse la fiambrera es, a estas alturas, asunto de seguridad nacional, ahora dicen que como la Ley de Seguridad Alimentaria impide mezclar los alimentos caseros con los elaborados en el comedor por grave peligro de salubridad, Oitavén ha dicho, por el bien de los niños, que quienes lleven fiambrera no podrán sentarse en la misma mesa que los alumnos que comen en comedor.
Recuerdo, cuando era niña, como en el colegio donde estudiaba había niños que traían las fiambreras al colegio. Nines, la cocinera, subía al patio del colegio y gritaba: “a ver, los que traéis fiambrera, venga que os caliento la comida” y aquello era una algarabía de chiquillos y de alegría. Nadie se molestaba. Ni los niños, ni los profesores ni los padres. Porque se veía normal, porque no se le daba ninguna importancia a semejante nimiedad. Quizá porque no existía control gubernamental ninguno  y por eso las cosas sucedían naturalmente.
Pero dado el alto grado de corrupción en España, cabe suponer que detrás de aquellos que han redactado esa estúpida Ley de Seguridad Alimentaria y aquellos “científicos expertos” que aseguran que traer el tupper de casa provoca obesidad en los niños, no hay más que empresas privadas de catering que ven peligrar su negocio.

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